La Enseñanza de la Pronunciación y la Entonación
por Carlos Romero Dueñas
Los estudiantes de cualquier lengua extranjera necesitan comprender el idioma hablado en situaciones reales como, por ejemplo, en conferencias, medios de comunicación y en conversaciones cara a cara. Por tanto, me atrevería a afirmar que muchos estudiantes tienen mayor necesidad de entender que de hablar una segunda lengua.
Para comprender el idioma hablado es imprescindible entender, en primer lugar, las unidades más pequeñas del lenguaje, los sonidos. Después conectamos unos sonidos con otros para formar palabras. Nuestro conocimiento de las palabras nos permite, luego, entender frases, después oraciones y, finalmente, párrafos enteros.
En este sentido, la tipología de ejercicios que se presentan en Fonética, entonación y ortografía y en Tiempo para Pronunciar están basados en el reconocimiento y la identificación de los sonidos vocálicos y consonánticos, tanto aislados como en contexto y la producción de todos ellos. Los capítulos dedicados a la fonética parten de una sencilla descripción y visualización de la posición del aparato fonador y arrancan con prácticas de audición y repetición para que el alumno asimile e identifique los sonidos como elemento fundamental en la adquisición de hábitos articulatorios. Esta técnica encuentra su consolidación con la aparición de ejercicios de pares mínimos, los cuales facilitan el acceso al sonido a través de la semántica y la gramática.
Por otro lado, los investigadores han debatido sobre la posibilidad de que un estudiante adulto de una segunda lengua obtenga o no un acento como el de un nativo. La mayoría opina que son pocos los que lo consiguen. Aun así, esto no es importante para alcanzar la mayoría de los propósitos de la comunicación. Los estudiantes necesitan desarrollar la habilidad de hacerse entender por otros hablantes, y no necesariamente la de pronunciar como un nativo. Sin embargo, la pronunciación debe ser comprensible para facilitar que se entienda el mensaje. Por este motivo, los profesores, y los propios estudiantes, deben trabajar la pronunciación de sonidos aislados, tanto vocales como consonantes, y las diferentes combinaciones entre ellos dentro de la palabra y, por supuesto, en las sinalefas. Es por ello que los ejercicios de enlaces de consonantes finales con las vocales siguientes adquieren un papel fundamental y establecen el eje principal de nuestro enfoque.
De igual importancia es la enseñanza de los patrones de entonación, énfasis y ritmo de la segunda lengua, cuya falta a menudo bloquea la comunicación efectiva. La ausencia de destrezas en estas áreas conduce a mayores problemas de comunicación que la pronunciación imprecisa de sonidos individuales. Ante esta evidencia, desde los primeros capítulos se combinan la práctica de los sonidos, junto con el acento de intensidad, el ritmo y la entonación, integrando todas las unidades fónicas en estructuras lingüísticas. Este procedimiento consigue que el alumno se habitúe a la articulación de los sonidos dentro de la cadena hablada.
No obstante, la enseñanza del acento de intensidad y de las formas entonativas del español (tanto de la palabra, como del grupo fónico o de la frase) merecen capítulos independientes, puesto que la entonación es precisamente la mayor barrera que se interpone entre los estudiantes de español y la comprensión auditiva de lo que dicen sus interlocutores nativos.
Por último, no nos olvidamos de la ortografía. Si bien en Fonética, entonación y ortografía y en Tiempo para pronunciar no se pretende ofrecer una exhaustiva revisión de las reglas ortográficas, puesto que no están concebidos como manuales para aprender a escribir correctamente, la aparición a lo largo de todos los capítulos de notas o cuadros de ortografía se supedita a la finalidad principal de ambos libros: partir de la palabra escrita como apoyo imprescindible para la correcta pronunciación.
El autor
Carlos Romero Dueñas es el autor de Fonética, entonación y ortografía, Tiempo para pronunciar, Puesta a Punto y Curso modular ECO.