La estructura de la clase de español: Algunas pautas para una secuencia didáctica
por Profesor Carlos Barroso
Cuando partimos de una enseñanza comunicativa de idiomas, hay dos aspectos básicos que tenemos que tener en cuenta; uno es que el estudiante,
y no el profesor, es el centro de la clase; el otro es que lo fundamental en esta es el proceso de trabajo y no el fin de este.
Vayamos a la primera; como profesores tenemos que tener en cuenta las necesidades de nuestros estudiantes, para qué necesitan aprender español y también sus estilos de aprendizajes, de tal forma que consigamos un aprovechamiento optimo de nuestras actividades.
En cuanto a la segunda; debemos realizar en clase actividades que permitan al estudiante comunicarse en la lengua meta, en este caso el español, a través de su trabajo con aquellas. Nuestro objetivo con la mayoría de las actividades será adiestrar a nuestros estudiantes para que sean capaces de usar el español en un contexto hispanohablante y sean capaces de resolver sus necesidades comunicativas.
Hay dos aspectos fundamentales que debemos tener en cuenta a la hora de diseñar nuestras clases; debemos trabajar el componente cognitivo, o de aprendizaje, y el componente afectivo. Uno de los aspectos que más angustia suele provocar en nuestros estudiantes es la inseguridad frente al aprendizaje. Debemos proporcionar a nuestros alumnos, por tanto, una secuencia de clase a través de las actividades y los materiales utilizados en la que aquellos se sientan cómodos, confiados y vean un camino por el que volver adelante y atrás cuantas veces sean necesarias durante su aprendizaje. De esta forma, comenzaremos nuestras clases, o nuestras unidades, haciendo un trabajo con los estudiantes sobre los contenidos que vamos a trabajar con ellos a través de las actividades que hemos elegido o diseñado para nuestra clase. La forma de comenzar una clase determinará el tipo de relaciones afectivas y de aprendizaje que tendrán lugar posteriormente durante el transcurso de esta.
Según el lingüista William Littlewood (1986), existen dos tipos de actividades que conforman la enseñanza comunicativa; estas son:
- Actividades Pre-comunicativas. Basadas en la precisión; que presentan estructuras, funciones y vocabulario.
- Actividades Comunicativas. Basadas en la fluidez; que se centran en compartir e intercambiar información.
De esta forma, las actividades que utilizaremos durante nuestra clase, serán una combinación de ambos tipos. Nuestro objetivo es que nuestros estudiantes sean capaces de utilizar los contenidos comunicativos con los que trabajaremos durante la clase, pero para ello, esta deberá llevar una progresión determinada desde la presentación de dichos contenidos a través de muestras de lenguas hasta la realización por parte de los estudiantes de actividades más libres de reutilización de esos contenidos presentados. Durante este proceso el estudiante seguirá una secuencia en la que las actividades más simples le prepararán para las más complejas, las actividades más controladas irán preparando las más libres, las actividades basadas en la forma posibilitarán finalmente las actividades basadas en el significado.
Para ello, hacemos la siguiente propuesta de trabajo: Diferentes tipos de actividades en una clase de español:
1. Apropiación:
Sensibilización.
Comprensión y control de la comprensión de la muestra de lengua.
Presentación de funciones y práctica de esta.
2. Ampliación y sistematización:
Presentación y práctica de la gramática.
Presentación, ampliación y práctica del léxico.
Presentación y práctica de la fonética.
3. Consolidación y transmisión:
Actividades de interacción libre.
Trabajo en pareja y grupos.
Actividades globalizadoras.
Actividades reales.
En un primer momento, el profesor ha diseñado o elegido de su plan curricular o del manual utilizado una serie de contenidos funcionales, gramaticales, léxicos y culturales que va a utilizar en su próxima clase o la próxima unidad.
Para que los estudiantes adquieran finalmente la capacidad de comunicarse en español utilizando estos contenidos, el profesor va a realizar una serie de actividades. Como vemos a partir del anterior esquema, tendremos una primera fase de Apropiación en la que realizaremos una exposición de los estudiantes ante la muestra de lengua a través de la cual introduciremos los nuevos contenidos. Este trabajo alrededor de la muestra contará con una buena preparación al trabajo con ella (sensibilización) y unas actividades que permitan al estudiante realizar una comprensión de los nuevos contenidos. Este tipo de actividades puede pedir al estudiante que responda a preguntas concretas sobre la información proporcionada en el texto o bien que conteste verdadero o falso a algunas afirmaciones sobre el contenido, etc. Al final de este proceso, el estudiante habrá reconocido y practicado las funciones comunicativas propuestas; es decir, qué debe usar en español para expresar ciertos contenidos. Por ejemplo, en una primera unidad de un nivel inicial absoluto, una de las primeras cosas que el estudiante deberá aprender será que para preguntar el nombre informalmente a otra persona, en español, deberá usar un enunciado (función) como: "¿Cómo te llamas?".
En una segunda fase, que hemos llamado Ampliación y sistematización, pedimos al estudiante que realiza una serie de actividades, al principio más basadas en la forma y posteriormente en el significado, para sistematizar y practicar los contenidos gramaticales y léxicos que son el objetivo de nuestra unidad.
En una tercera fase llamada de consolidación y transmisión, realizaremos actividades menos controladas, con un mayor número de agrupamientos por parejas o más en clase, en las que buscaremos la práctica de la interacción. En esta última fase también caben actividades globalizadoras e incluso acercarse a actividades reales, como podría ser entrar, a partir de nuestra unidad en una página web en español donde el estudiante tuviera que manipular la información encontrada.
Junto a todo esto es importante tener en cuenta que las actividades deben ser significativas; el estudiante tiene realmente que recibir una utilidad de la lengua que está aprendiendo y que esta esté conectada con la realidad. El trabajo con los componentes culturales y socio-culturales será fundamental; tanto si hacemos un trabajo explícito de estos como si cuidamos de que estén presentes en todo momento en las muestras de lengua y actividades con las que trabajamos. En este sentido, es necesario señalar como el español es una lengua hablada en más de una veintena de países; debemos tener en cuenta este aspecto e intentar proporcionar a los estudiantes un trabajo controlado por el profesor en que haya la oportunidad de reflexionar sobre posibles variantes; siempre que sea un trabajo necesario y útil para los estudiantes. Cada profesor sabe, en este sentido, las necesidades de su grupo meta, por tanto, a su criterio quedará el mayor o menor desarrollo de este tema.
El autor
Profesor Carlos Barroso
- Licenciado en filología española por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
- Máster en enseñanza de español por la Universidad Antonio de Nebrija.
- Responsable Pedagógico del Departamento de Investigación Didáctica y Formación de la Editorial Edelsa.
- Autor de materiales complementarios de la editorial Edelsa como la Carpeta de Explotación del CD audio Voces de Latinoamérica, incluidos en el Libro del Profesor de Nuevo Ven.
- Coordinador de la página web www.edelsa.es y de su Carpeta de Recursos Pedagógicos.