Nuevas tendencias en la clase de español: la enseñanza mediante tareas, una propuesta más
por Profesor Oscar Cerrolaza Gili
Quienes nos dedicamos a la enseñanza de español somos consientes que estamos viviendo una serie de cambios en la enseñanza. Estos proceden más de la experiencia de aula y de la constatación de los resultados de la labor de enseñar y de aprender que de otra cosa. Pero, afortunadamente, van sostenidos por una reflexión y una investigación didáctica que avalan todos los pasos que profesores y alumnos vamos dando.
A principios de los años 70 empezamos a cuestionarnos las teorías estructuralistas y la práctica de la enseñanza basada únicamente en la repetición, que hasta entonces había dominado en nuestras clases. A esto se añadió una desilusión y desmotivación por parte de nuestros estudiantes que eran capaces de decir frases sueltas, pero no eran realmente capaces de comunicar como un nativo. Esta situación fue dando paso a posturas más racionales y cognitivas: el lenguaje se empezaba a ver como una actividad mental. Con Chomsky a la cabeza se empezó a pregonar que las teorías estructuralistas no podían explicar toda la naturaleza del lenguaje, en especial en los aspectos creativos del mismo. Así surgió el concepto de competencia comunicativa como un conocimiento de la lengua pero que también incluía un saber cómo, cuándo y de qué manera utilizarla. Y con ella se desarrolló el enfoque comunicativo en su primera versión nocio-funcional. Contribuyeron a ello el trabajo de la Comisión Europea que dio como resultado el documento sobre Threshold Level y que en versión del español fue el Nivel Umbral.
La idea primordial es que la clase debe basarse en el uso de la lengua, y no en un mero conocimiento de la misma. Que la programación se hace a partir de las necesidades comunicativas del estudiante y, por eso, en los primeros pasos de la enseñanza nocio-funcional se planteaban las situaciones de comunicación a las que había que entrenar a los estudiantes para de allí sacar las funciones, la gramática, el léxico, las actividades, etc. El tipo de actividades de clase se van a ampliar ahora para aprovechar al máximo la capacidad cognitiva de los estudiantes y adaptarse a diferentes tipos o estilos de aprendizaje. Uno de los principios que va a dominar la nueva pedagogía es la de enseñanza centrada en el estudiante.
A finales de los 80 y principios de los noventa una corriente crítica surgió de las propias filas de los defensores del enfoque comunicativo: se hablaba de una enseñanza centrada en el estudiante y de actos de habla reales, y se estaban desarrollando materiales y cursos centrados en funciones y en situaciones de comunicación que finalizaban el aprendizaje en simulaciones (juegos de roles) que no correspondían a la realidad. De ahí surgió una nueva corriente, nacida de la experiencia y de los hábitos de clase que se dio en llamar enseñanza mediante tareas o enfoque por tareas o lo que algunos autores (como, por ejemplo, los de ECO, Curso Modular de Español) llamarán "el principio de la enseñanza por fases". En sí mismo no es un enfoque, sino que es la última versión del enfoque comunicativo. Pone especial énfasis en los procesos de aprendizaje que realizan los estudiantes y plantea como novedad la búsqueda de la comunicación real en el aula. Se centra en diseñar, organizar y secuenciar las actividades de clase a partir de una tarea previamente diseñada.
La idea consiste en planificar el índice de los libros o el programa del curso de acuerdo a actividades globales que reflejen lo que nuestros estudiantes harán en su vida real con el español. A partir de la definición de estas actividades, se construye el proceso de aprendizaje, integrando las destrezas receptivas (comprensión auditiva o lectora), la gramática, las funciones y el léxico, las actividades de práctica y de apropiación, las destrezas de la producción (oral, escrita) y las actividades capacitadoras que permitirán al estudiante finalmente poder realizar la tarea marcada utilizando todos los conocimientos y habilidades adquiridas.
Recientemente la Comisión Europea ha elaborado un documento interesante, Marco común de referencia para las lenguas, en el que se dice: "El uso de la lengua - que incluye el aprendizaje - comprende las acciones que realizan las personas, como individuos y como agentes sociales, [.../...] con el fin de realizar actividades lingüísticas que conllevan procesos lingüísticos para producir y recibir textos relacionados con temas en ámbitos específicos poniendo en juego las estrategias que parecen más apropiadas para llevar a cabo las tareas que han de realizar." Y define Tarea como: "acción intencionada que un individuo considera necesaria para conseguir un resultado concreto. Tiene en cuenta los recursos cognitivos, emocionales y volitivos, y una serie de capacidades."
Recuerdo que, cuando los tres autores de Planet@ estábamos reflexionando sobre cómo queríamos que fuera el libro, ya que queríamos que reflejara fielmente nuestros principios didácticos y nuestras práctica de enseñanza, coincidíamos plenamente en afirmar que postulábamos una enseñanza por tareas. Pero rehusábamos de otras propuestas que planteaban como tareas finales, actividades abiertas que no están relacionadas con la realidad del alumno (agrupar a turistas en un crucero por afinidades), que no dan como resultado la elaboración de un producto (texto) concreto (clasificar ofertas turísticas, discutir los problemas de una ciudad, simular una visita a una familia española) o que están cerradas de tal forma que el alumno no puede elegir el contexto (organizar un viaje de negocios, distribuir los puestos de trabajo, escribir una biografía de un personaje). Para nosotros es fundamental el que, mediante la tarea, nos acerquemos al mundo del alumno, enseñanza centrada en nuestros estudiantes, que tenga en cuenta lo que hacemos en clase, centrada en los procesos, y que acepte la diversidad de los estudiantes como punto principal, enseñanza significativa.
Desde nuestro punto de vista tarea es una actividad global, recapitulativa, en la que intervienen todos los conocimientos, habilidades y capacidades del alumno, que trasciende el mundo del aula para poner en conexión la vida "real" del alumno con el aprendizaje de español, que es real y que implica actos de comunicación reales. Pero cuando hablamos de tareas E/LE, para que estas sean tales, deben cumplir una serie de requisitos:
- Que tengan un fin didáctico. Cuando los tres autores estábamos redactando el libro, uno de los grandes retos era el diseño y la concepción de las tareas finales de cada unidad, ya que en ellas se encierra la esencia del proceso de aprendizaje.
- Que sean reales, en cuanto tengan relación a lo que el alumno posiblemente va a hacer en español en su vida: rellenar un formulario de permiso de residencia, organizar un viaje con amigos, relatar un viaje, dar consejos, son algunos ejemplos.
- Que permita la interacción entre nuestros estudiantes, ya que el objetivo es el aprendizaje de español y creemos en la realización de actos de habla reales. Si mis estudiantes llevan a cabo actividades en las que utilizan la lengua para realizar tareas que tienen sentido, aprenden: dar la opinión, resolver un problema, elaborar un relato, etc.
- Que de cómo resultado la elaboración de un producto tangible, ya que esto es sopesable y evaluable por el alumno y así puede constatar lo que ha aprendido y puede ver lo que todavía le falta. Mis estudiantes toman conciencia de qué es aprender y cómo se aprende. Elaborar un decálogo, escribir un relato, redactar una carta, hacer un informe, etc.
- Que implique la integración de todas las destrezas de tal manera que asegure el desarrollo de la competencia lingüística comunicativa, no solo la formal. En ella incluimos el desarrollo de la interculturalidad: mis estudiantes, como seres sociales, son portadores de una cultura y unos patrones culturales que deben estar presentes constantemente en la clase.
- Que sea abierta para que mis estudiantes se impliquen plenamente y se tenga en cuenta la diversidad del aula. Mis estudiantes son personas únicas, con estilos de aprendizaje, gustos y personalidades bien diferenciadas.
- En los niveles superiores de Planet@ además quisimos dar un paso más allá y propusimos una enseñanza por proyectos. No se trata solo de que las tareas sean el punto integrador de toda la unidad, que dote a ésta de sentido y coherencia, sino que, además, las tareas estén interrelacionadas entre sí y sean progresivas para que todo el curso tenga una unidad y un sentido global: mis estudiantes perciben así la enseñanza de un curso como un todo completo. En el nivel avanzado (3) el alumno va a organizar una entidad (deportiva, social, económica, de ocio - según sus gustos, preferencias y realidad personal); en el nivel superior (4) va a planificar cómo continuará su aprendizaje de español cuando finalice el curso.
Después ha habido nuevas versiones que esta enseñanza por tareas que proponen un acercamiento cada vez más próximo al alumno mediante la realización de tareas muy didactizadas con el uso de Internet (Primer Plano o Uso de Internet en el aula) o con la realización de actividades globales mediante el uso de documentos auténticos en situaciones cotidianas (ECO). Son pasos muy interesantes que diversifican la enseñanza porque también son muy diversos los contextos de las clases.
Si el origen de los nuevos rumbos didácticos que se están imponiendo en la enseñanza de español surgen de la actividad de enseñar, profesores y editores tenemos que abrirnos y estar muy atentos a lo que ocurre en las aulas, pues son éstas y la labor de docentes las que saben más sobre cómo se enseña y cómo se aprende una lengua. El Marco común de referencia indica muy claramente que hay muchas formas de impartir clase, ni mejores ni peores, y que lo importante es que los profesores adecuemos nuestra forma de enseñar a la forma de aprender. Quizás haya tantos modelos de aprendizaje como alumnos. Si mantenemos el principio, tantas veces repetido y no por ello vacío de contenido, de que hay que hacer una enseñanza centrada en los estudiantes, tendremos que aceptar que la enseñanza mediante tareas es una propuesta muy válida para un tipo de estudiantes, pero que su realización en el aula (o no) y el grado en que se aplique dependerá de precisamente de los alumnos, el curso, la duración y periodicidad con que se den las clases, el número de estudiantes.
El autor
Profesor Oscar Cerrolaza Gili
Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid en 1987
Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP) por el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid en 1988
Autor del manual Planet@ y de ¿Cómo trabajar con libros de texto? colección PAP, de la editorial Edelsa